martes, noviembre 23, 2004

8. Guitar - Frank Zappa

Este disco doble publicado en 1988 tiene la peculiaridad de ser nada más y nada menos que una larga compilación de solos de guitarra en vivo. Independizados de los temas originarios, editados de tal manera que parezcan -y sean- piezas musicales por derecho propio. O mejor, una casi interminable pieza musical que empieza en el primer surco del primer disco y termina en el último del segundo, porque los solos están enganchados y producidos como para forzar alguna clase de unidad. No hay pausas. Hay, casi, brusquedad en el cambio de un "tema" al otro. Y sin embargo funciona, entre otras cosas debido a la musicalidad de Zappa, quien improvisa como otros componen. Es un guitarrista ejemplar; virtuoso sin exhibicionismo, idiosincrático sin perder jamás la capacidad de comunicación, es lo contrario de un masturbador: sus frases son pensamientos, no movimientos compulsivos. Aunque es cierto que uno puede masturbarse y pensar al mismo tiempo.
En fin, mucha gente ha de odiar este disco, con esa pasión que el pop y el punk (esos hermanos) han inculcado y terminado por convertir en un estúpido prejuicio hacia los jams prolongados y más o menos complejos (entendiéndose por "complejo" algo que utilice más de tres acordes mayores...). Mala suerte, ellos se lo pierden. Este disco es, a fin de cuentas, verdadero jazz, verdadera vanguardia, verdadera música de cámara, verdadera música. He dicho.
Podés escucharlo entero en cierto sitio de internet. El link está en algún rincón de este blog.
Excelente música para pensar y escribir y trabajar, o simplemente escuchar. Acompaña, emociona y nunca aburre. Además, como es habitual en Zappa, los títulos son bastante graciosos; por ejemplo, el sensual y delicado blues que abre el disco se titula "Acoso sexual en el lugar de trabajo".
(Prejuicio nº 8: si no te gusta, bueno, sos eso que ya dije ahí arriba).

martes, noviembre 16, 2004

7. Demasiados cocineros - Rex Stout

Si no fuera una novela policial, sería el libro perfecto. Lo estropea la necesidad de presentar un asesinato y su tediosa dilucidación. Afortunadamente, el crimen acontece a mitad de la novela, como si el autor hubiese olvidado que debía hacer un policial para ganarse el pan. Probablemente así fue. Porque la primera mitad es inspirada, vívida e imborrable, una verdadera alegría. Luego decae, aunque sin aburrir; pero se convierte en escritura profesional. Concentrémonos, entonces, en la primera mitad. Hagamos de cuenta que la segunda no existe. (Créanme, así le hacemos un favor a la novela).
El habitual detective Nero Wolfe debe, por una vez, salir de su casa. Lo acompaña su fiel empleado -también detective- Archie Goodwin. El tono de comedia se incrementa respecto a otras novelas de Stout (si bien la tensión entre Wolfe y Goodwin siempre estuvo al borde de lo cómico). Deben emprender un viaje en tren -auténtica odisea para el quieto y obeso Wolfe- cuyo objetivo es un congreso de gastronomía. Se trata de un viaje de (digamos) placer, pues la cocina es una de las pasiones-obsesiones de Wolfe. En el tren y durante el congreso se producen una serie de encuentros y desencuentros, los personajes son deleitables, las situaciones y diálogos llenos de gracia inesperada, y uno lee sin esfuerzo, a pesar de que no hay una notoria tensión, nada que nos obligue desde lo argumental a seguir leyendo. Es solamente el goce que nos causa convivir con esos personajes, acompañarlos en sus conversaciones casi absurdas y en sus pequeñas y curiosas peripecias. Pocas textos literarios son capaces de ésto.
Se publicó hace décadas, y no es fácil encontrarlo. Conviene buscar en la feria de Tristán Narvaja. Ahí conseguí mi ejemplar y no pienso canjearlo ni revenderlo.
(Prejuicio nº 7: si no te gusta la primera parte de esta novela, carecés de inocencia).

6. Never mind the bollocks, here´s the... - Sex Pistols

Reconozco que no consigo escucharlo de un saque. Necesito pequeñas dosis de a tres canciones al hilo, por ejemplo. Es que suena todo demasiado igual, demasiado rojo (no sé por qué me imagino roja a esta música, es una asociación extraña) y no hay respiros (excepto el cambio de ritmo que es "Sub-mission", una de las mejores camciones junto a los clásicos "God save the Queen" y "Anarchy in the UK"). En fin, este pedazo de vinilo tiene sus contras. Pero no importa. Ahí está Johnny Rotten (qué Lydon ni ocho cuartos; RO-TTEN). Estilo influído por el grupo de krautrock Neu! (Sí, canta igualito a ese pibe alemán, no es joda. Aunque lo hace mejor. Con más humor, sarcasmo y personalidad. Con más prestancia y fe en sí mismo. De eso se trata. Eso es, en suma, Johnny Rotten). Y ahí está Steve Jones, emitiendo acordes y punteos simplificados que parecen desbordar el vinilo. Gran, gran guitarrista. No está, en cambio, el bajista Glen Matlock, y tengo sentimientos encontrados al respecto. Por un lado, era cuarenta veces más competente como instrumentista que Sid Vicious (que aquí no toca; estaba internado con hepatitis, "por suerte", diría Steve Jones -que es quien hace de bajista, y no muy bien, en este disco). Por otro lado, Matlock era bastante ingenuo, casi tonto -basta escuchar la música que hizo tras abandonar a los Pistols. Demasiado imbuido de Small Faces y otras mermeladas. Pero -y esto debería volcar la balanza a favor de que estuviera en el disco- compuso la música, y parte de las letras, de varias canciones. Justamente de las mejores. "Pretty Vacant", "God save the Queen", "Anarchy in the UK", "Sub-mission" (además de "Liar" que no es gran cosa). Sin él, los Pistols se volvieron más rígidos (quizás más contundentes, también). Perdieron swing y desenvoltura musical. Basta escuchar los demos incluidos en Spunk (y en otros mil ochocientos discos piratas). Ahí suenan más rock´n´roll, más New York Dolls, más Who..., más -me atrevo a decirlo- ¡Rolling Stones!. (Sí, hay punteos a lo Keith Richards). ¿Eso es bueno o es malo? Ambas cosas y todo lo contrario.
A fin de cuentas, Never mind the bollocks es inmodificable. Debo decir, además, que mi primera impresión al escucharlo tampoco se ha modificado y sigue viva en mí. Por eso el disco merece figurar como una cosa favorita, a pesar de las objeciones que aquí se consignan. Nadie permanece igual después de prestar atención al hijo de puta de Johnny Rotten. (Aprovecho, ya que estamos, para recomendar su albúm solista y cuasi electrónica "Psycho´s path" de mediados de los noventa. Toca todos los instrumentos -excepto la guitarra- y compuso todo. Además canta como un ser humano, lo cual es extraño).
(Prejuicio nº 6: si no te gustan los Sex Pistols, es porque no los conocés).

5. Going for the one - Yes

Yes tiene mejores discos. Quizás Fragile o Close to the edge. Hasta diría: The Yes Album. Todo es posible. Pero NO para mí, que escuché Going for the one a mis tiernos catorce años sin nunca haber oído nada de ningún grupo que no fuera los Beatles. ¿Se lo imaginan? Tal vez sí quienes llegaron a los cuarenta; Yes era como OTRO MUNDO, para nuestra generación. (Creo que aún genera ese efecto en la gente joven; descubren un paisaje lejano, medio esotérico y abarrocado, desconocido, bello y levemente siniestro como las tapas dibujadas por Roger Dean). Bueno, ¿conocen el tema que da título al álbum? (Si la respuesta es "no", no sé que hacen en este blog). Empieza con una guitarra que toca una versión demencial del rockabilly, para luego caer en una suerte de rock´n´roll cósmico, lleno de volutas en las instrumentación y el discurso de la guitarra que no se calla nunca a pesar del cantante de voz increíblemente aguda. El estribillo es orgásmico, orgiástico, maravilloso y la parte final también pero doblemente. Ah, y después viene música emocional y emocionante, "Turn of the century", siempre me hace llorar. Cuenta sobre un escultor, su obra y su esposa agonizante (que al fin, según creo, muere). Bellísima canción, una de las más bellas que se han compuesto en el universo. "Parallels" está bien, aunque no tan bien como lo anterior (era difícil). Llega "Wonderous stories", casi pop, quiere pelear con "Turn of the century" por el puesto de la más bella canción. Pierde. Y es bueno que pierda, no necesitaba ganar, sus méritos son independientes. Dicho sea de paso, los fans primermundistas de la época se enojaron con el tono pop y con la difusión radial, ¿se habían vendido sus héroes? ¿sus progresivos héroes de las largas sinfonías? El tema a continuación de éste parece concebido para alejar sospechas; "Awaken", más de quince minutos de riffs extravagantes, voces lejanas, solos de campanillas tranquilas, órganos de catedral, variaciones sobre un mismo tema, letra al parecer profunda (aunque con Jon Anderson nunca se sabe). Muy bueno, en realidad. Cuesta entrarle, pero una vez que estás ahí no te vas.
En síntesis, así es este gran álbum de Yes. (Que en la tapa tiene la fea imagen de un hombre desnudo de espaldas -culo al aire- mirando hacia arriba, rodeado de edificios ultramodernos y dibujos geométricos).
(Prejuicio nº5: si no te gusta este disco, sos un homosexual encubierto).

4. Road to ruin - Ramones

La historia de la adquisición de este disco es dolorosa para mí, y sin embargo al escucharlo no evoco esa historia sino lo poco de bueno que hubo en ella, a saber, el momento en que puse la púa por primera vez sobre el primer surco (sí, era un disco de vinilo, 1979 -a pesar de que Road to ruin se editó en 1978, seamos precisos históricamente). Bueno, no aburriré con mi anécdota; solamente diré que esta música es tan buena que distrae de las peores penas. Porque para eso existieron los Ramones; para aliviarte el alma sin que lo sepas. Música que toca los huesos y no la mente. Y que a través de los huesos calma la mente. Algo así.
Empieza con "I just wanna have something to do"... Canción perfecta, y yo diría poética. Poesía de la calle. El hecho es que te representás claramente a Joey Ramone paseando de noche por la Second Avenue sin nada mejor para hacer, comiendo pollo entre la gente aunque en realidad lo único que quiere es estar con vos ESA MISMA NOCHE. La ansiedad, la amenaza, el anhelo... todo está ahí, en unas pocas frases estúpidas de tan simples.
Y así el resto del disco. Lúcido de tan estúpido. Absolutamente certero. Sin una palabra ni una nota que sobren. Y con progresos (para los Ramones) como "Don´t come close" (preciosa canción country rock, parece de los Beatles) y "Questioningly" (más country, enternecedor y -en mi caprichosa opinión- casi el mismo escenario de "I just wanna...", sólo que durante el día y con decepciones).
El disco entero pasa como una obra de arte perfecta, de principio a fin. Minimalista, rústico (aunque la producción no es rústica sino todo lo contrario), sincero como un slogan o como un cuento yanqui aún más escueto si eso es posible (ES posible. Lo único que se necesita es agregarle música complementaria. Pocas veces he oído un disco donde la música complemente tan bien, o incluso cambie, el sentido de la letra).
Un clásico de la música estadounidense.
(Prejuicio nº 4: si no te gusta este disco, sos un prejuicioso).

3. Narraciones - Jorge Luis Borges

Es un librito de tapas duras y rojas con letras doradas editado -o distribuido, no sé bien- por Hyspamerica. Si mal no recuerdo, era un edición barata, de ésas que se venden en los quioscos. De hecho, lo compré en un salón de la calle 21 de setiembre cerca de Ellauri, era la época en que yo iba al grupo de estudio de Valdéz, quien vivía por ahí. Y entré al salón junto a unos compañeros, creo que a comprar cigarrillos (fumaba, en esa época; así quedé), y descubrí el librito de tapas rojas, y aunque había leído algo de Borges (en el liceo) decidí, quizás por incipiente vocación literaria, comprar esas Narraciones (que años después supe que no era un libro "oficial" de Borges, sino una compilación "comercial". Una buena compilación, la verdad sea dicha, con lo mejor de Ficciones, El Aleph y El hacedor). Bueno, fue mi descubrimiento de Borges. Uno de esos descubrimientos que después se añoran por el resto de la vida.
La escritura increíblemente certera, el vocabulario aparentemente interminable y nunca pomposo, el uso del lenguaje que no se puede imitar sin que se note, la mentalidad de ensayista que escribe cuentos... Genial. (Está claro que no voy a decir nada nuevo. No voy a descubrir la pólvora en relación a Borges, ¿no?).
En fin, después vino el resto de su obra. Pero si hablamos de cuentos, los de ese librito eran, comprobé después, los mejores. Baste decir "El Sur". Baste decir "Funes el memorioso". Baste decir "La lotería en Babilonia". Baste callarme la boca.
(Prejuicio nº3: si no te gustan los cuentos de este libro, no te gusta la literatura).

2. Un puente largo y antiguo - Gonzalo Paredes

No creí que tan pronto me dominara el narcisismo, pero en fin..., puesto a pensar sobre mis cosas favoritas, saltó esta ficha. Además, ES realmente favorita. Por más que uno esté demasiado ligado a un libro que escribió con sus propias manos, debo reconocer que éste me gusta mucho. ¿Y por qué no? Hasta donde pude, escribí el libro que me habría gustado como lector. Me regalé ese libro. En realidad, me sorprende que a otros les guste. Es como si me olvidara de que existen varios ejemplares, no únicamente el que está en mi biblioteca...
Y no sé describirlo, a pesar de que con el tiempo lo he entendido mejor; es decir, he entendido mi método. He descubierto que había un método. Esos relatos intentan evitar a toda costa el argumento más convencional. Sus argumentos son mínimos, sesgados, y casi nunca se apoyan en los elementos que suelen atrapar al lector. Me apuro a decir que, sin embargo, ATRAPAN al lector. Lo sé por experiencia. Así que he logrado -en alguna medida- sustituir lo evidente (y para mi gusto, gastado) por lo no tan evidente (y no tan gastado), respetando de todos modos la estructura básica del cuento (al menos en ciertos casos). Y esto explica y justifica la inclusión del relato delirante, barroco y seudohistórico "Un puente largo y antiguo" en el contexto de otros, cotidianos, casi hiperrealistas y minimalistas, aparentemente llanos y poco pretenciosos. "Un puente..." evita a través del disparate como método aquello que los demás evitan a través de la mirada penetrante y casi obsesiva. Es decir, el argumento tradicional.
No sé, me gusta el libro y sólo el pudor me impide recomendarlo abiertamente, aunque de algún modo lo estoy publicitando, aquí.
Advertencia final: Un puente largo y antiguo se publicó como volumen décimo tercero de la colección de los flexes terpines dirigida por Mario Levrero, y eso fue bueno y fue malo a la vez. Bueno, porque el prestigio de Mario atrajo la mirada de la crítica sobre los libros de la colección; de lo contrario nadie habría dado pelota ("¿Autores nuevos? ¿Y uruguayos? ¿A quién le interesa? Dejame dormir y soñar con Saramago"). Malo porque esa mirada a veces se quedó en un implícito "ah, la colección de los alumnitos de Levrero. Qué tipo generoso este Mario, apadrina a cualquiera". Aprovecho para afirmar que no todos esos autores iban a los talleres de Mario, ni todos eran jóvenes como muchos creyeron. Nada de eso quedó claro, jamás. La inercia mental predominó. ¿Es sorprendente? No, pero es interesante. Así está el mundo, amigos.
(Prejuicio nº2: si no te gusta este libro, sos uno de los intelectuales tontos que denuncio aquí y en el libro).

1. Trust - Elvis Costello & The Attractions

No me vengan con Armed Forces, ni siquiera con This year´s model, menos aún con Get happy! Está todo bien pero el mejor disco de Elvis Costello y su banda es éste. Elegante y confuso, verborreico y apasionado, contundente y sutil, alcoholizado y lúcido, colorido y oscuro al mismo tiempo... Qué más se puede pedir. Escuchen "Clubland", "New lace sleeves", "You´ll never be a man", "Shot with his own gun"... Bah, en realidad escúchenlo todo. Yo lo tengo desde que salió en el 81 y todavía me impresiona. La banda suena como una pequeña orquesta brillante y poderosa mientras Costello canta por primera vez como una especie de versión más nasal y ruda de Frank Sinatra. Lo cual quiere decir que es un disco menos ingenuo que los anteriores. Y la producción de Nick Lowe acompaña: es más densa y envolvente que antes, sin las frialdades de Armed Forces ni la casi monoauralidad de This year´s model (a My aim is true no lo nombro porque suena a lata). En fin, un disco espectacular.
(Prejuicio nº 1: si no te gusta este disco, no te va a gustar este blog).