17. News of the world - Queen
Empiezo por confesar que me avergüenza un poco ubicar ESTO entre mis cosas favoritas... Pero es mejor no fingir; los gustos personales son, a veces, tan misteriosos como las personas que los portan... inclusive si la persona en cuestión es uno mismo. Además, este blog pretende ser una crónica casi histórica de algunos de mis gustos, y en aras de la veracidad debo decir que desde mi tierna adolescencia este disco (este vinilo, pues no puede ser —para mí— otra cosa que un vinilo con una cubierta MUY GRANDE Y DOBLE) me encanta y me apasiona.
¿Es el mejor disco de Queen? Yo qué sé. Devuelvo la pregunta: ¿hay un mejor disco de Queen? Quizás los hay peores... Éste, en particular, evita algunos pecados de la banda, como la sobreproducción en estudios, la complejidad inútil (no siempre es inútil, en Queen ni en nadie: digo que en Queen, en varias oportunidades, resulta superflua —pese a que tiene la virtud de reforzar la imagen de majestuosidad —o suntuosidad— que conviene a la banda; excepto que NO SIEMPRE esa imagen le convino, pues su grandiosidad fue casi siempre VULGAR, UN ASUNTO DE GRANDES ESTADIOS REPLETOS DE FANS AULLANTES Y SUDOROSOS. Dicho sea de paso, este disco parece dirigido a esos fans, pues es uno de los más pesados e intensos de la banda —y uno de los más directos, aunque, afortunadamente, no de los más sencillos: años más tarde simplificarían a un extremo absurdo sus canciones, a un extremo que casi les quitó todo distintivo y toda la bizarrería que en ellas era ingeniosa y hasta simpática).
Bueno, empieza con We will rock you/We are the champions, con lo cual está todo dicho (para bien Y para mal, aunque yo amo ambas canciones y me parecen gloriosas y excelentes. No me canso de escucharlas. Ya dije que mi gusto por este disco me avergüenza un poco...).
Sigue con Sheer heart attack, otro tema fuertísimo que adoro con toda mi alma y que puedo escuchar diez veces seguidas sin hartarme. (Alguna gente la odia. Eso jamás lo entenderé. Pese a que se trata de un cancioncita muy estúpida... No, no es estúpida; no, no lo es. PARECE estúpida —eso es diferente. Pero nada en este disco es otra cosa que un producto de la astucia de unos músicos muy buenos que decidieron concentrarse en golpear con fuerza en lugar de apabullar con óperas y ballets. ¿Estupidez? No time for losers).
Luego hay temas para todos los gustos, como siempre —baladas con sabor inglés, baladas ágiles con sabor rockero y operático, baladas jazzeras, bossa nova, hard rock de medio tiempo, hard rock con instrumentaciones extrañas, largas mezclas de hard rock con pop con teatro musical, blues sencillo..., todo muy bien hecho, todo muy ENFOCADO, todo muy CONTUNDENTE, como debe ser.
La cubierta forma parte de la música, de un modo lateral y eficaz. Del mismo modo que la música contenida en los surcos es GRANDE Y FUERTE (Y A SU MODO LEVEMENTE BIZARRA Y MUY POP), la cubierta muestra en colores intensos una notable y asustadora pintura de Frank Kelly Freas, maestro de la ilustración de libros de ciencia ficción. Un gigantesco robot con un diseño al estilo de la década del cincuenta y un rostro bastante humano y mogoloide, destruye estúpidamente una ciudad y, en particular, a los integrantes de Queen, que caen ensangrentados y sin vida de sus grandes manos mecánicas (unas de las cuales exhibe un dedo con una gran gota de sangre...). Apocalíptico, brutal, maravilloso. Inteligente en su aparente imbecilidad. Sí: como la música que hay allí dentro.
(Prejuicio nº 17: si no te gusta... seguramente temés parecer imbécil. Eso está mal, hay que tener más fuerza. Spread your wings and fly away).
¿Es el mejor disco de Queen? Yo qué sé. Devuelvo la pregunta: ¿hay un mejor disco de Queen? Quizás los hay peores... Éste, en particular, evita algunos pecados de la banda, como la sobreproducción en estudios, la complejidad inútil (no siempre es inútil, en Queen ni en nadie: digo que en Queen, en varias oportunidades, resulta superflua —pese a que tiene la virtud de reforzar la imagen de majestuosidad —o suntuosidad— que conviene a la banda; excepto que NO SIEMPRE esa imagen le convino, pues su grandiosidad fue casi siempre VULGAR, UN ASUNTO DE GRANDES ESTADIOS REPLETOS DE FANS AULLANTES Y SUDOROSOS. Dicho sea de paso, este disco parece dirigido a esos fans, pues es uno de los más pesados e intensos de la banda —y uno de los más directos, aunque, afortunadamente, no de los más sencillos: años más tarde simplificarían a un extremo absurdo sus canciones, a un extremo que casi les quitó todo distintivo y toda la bizarrería que en ellas era ingeniosa y hasta simpática).
Bueno, empieza con We will rock you/We are the champions, con lo cual está todo dicho (para bien Y para mal, aunque yo amo ambas canciones y me parecen gloriosas y excelentes. No me canso de escucharlas. Ya dije que mi gusto por este disco me avergüenza un poco...).
Sigue con Sheer heart attack, otro tema fuertísimo que adoro con toda mi alma y que puedo escuchar diez veces seguidas sin hartarme. (Alguna gente la odia. Eso jamás lo entenderé. Pese a que se trata de un cancioncita muy estúpida... No, no es estúpida; no, no lo es. PARECE estúpida —eso es diferente. Pero nada en este disco es otra cosa que un producto de la astucia de unos músicos muy buenos que decidieron concentrarse en golpear con fuerza en lugar de apabullar con óperas y ballets. ¿Estupidez? No time for losers).
Luego hay temas para todos los gustos, como siempre —baladas con sabor inglés, baladas ágiles con sabor rockero y operático, baladas jazzeras, bossa nova, hard rock de medio tiempo, hard rock con instrumentaciones extrañas, largas mezclas de hard rock con pop con teatro musical, blues sencillo..., todo muy bien hecho, todo muy ENFOCADO, todo muy CONTUNDENTE, como debe ser.
La cubierta forma parte de la música, de un modo lateral y eficaz. Del mismo modo que la música contenida en los surcos es GRANDE Y FUERTE (Y A SU MODO LEVEMENTE BIZARRA Y MUY POP), la cubierta muestra en colores intensos una notable y asustadora pintura de Frank Kelly Freas, maestro de la ilustración de libros de ciencia ficción. Un gigantesco robot con un diseño al estilo de la década del cincuenta y un rostro bastante humano y mogoloide, destruye estúpidamente una ciudad y, en particular, a los integrantes de Queen, que caen ensangrentados y sin vida de sus grandes manos mecánicas (unas de las cuales exhibe un dedo con una gran gota de sangre...). Apocalíptico, brutal, maravilloso. Inteligente en su aparente imbecilidad. Sí: como la música que hay allí dentro.
(Prejuicio nº 17: si no te gusta... seguramente temés parecer imbécil. Eso está mal, hay que tener más fuerza. Spread your wings and fly away).



